Recordemos que los jugadores se clasifican en pasivos y activos y dentro de cada una de ellas podemos encontrar los relajados o blandos y los estrictos.
Ahora vamos a analizar a los jugadores blandos, sus cualidades y características principales, ya que significan un punto importante en las estrategias que vamos a desarrollar en el juego cuando nos enfrentemos a ellos.
En primer lugar se encuentran los jugadores denominados como blandos pasivos (en inglés loose pasive). Si queremos encontrar a un jugador con este tipo de características probablemente deberíamos ingresar a una sala o juego donde las apuestas no sean muy elevadas y los límites sean en general bastante bajos.
Podemos catalogarlos como pasivos ya que en general no tienden a levantar las apuestas, se mantiene al margen de movimientos muy arriesgados y prefieren jugar basándose en las apuestas de sus rivales.
El mejor modo de enfrentarnos a este tipo de jugador es levantando nuestra apuesta durante cada mano, de a poco y lentamente. Si tenemos un muy buen juego no querremos asustarlo. Esperemos que siga nuestra jugada lentamente.
Por el otro lado están los blandos agresivos (loose agressive). Este tipo de jugador suele jugar con una alta dosis de agresividad. Van levantando cada vez más sus apuestas y las nuestras. Este tipo de jugador cuando gana, lo hace a lo grande, obviamente cuando pierde también.
Cuando jugamos con este tipo de jugador no debemos dejarnos intimidar, ya que la mayor parte de las veces no tendrá demasiado en su jugada. Empecemos despacio casi de modo pasivo y vayámosle siguiendo el juego, ya que no levantará la apuesta hasta el final. Si estamos seguros que tenemos el mejor juego, no hay que tenerle miedo, hay que animarse a enfrentarlo.
Existen diferentes tipos de jugadores en el juego del poker, algunos más conservadores que otros. Si uno comprende a sus oponentes puede abusar de sus cualidades.
De todas formas, lo más importante es mantener el control sobre las apuestas cuando se juega al poquer. Hacer que lo que esté en juego en la partida sea nuestro juego y no el de ellos. Esto garantiza el éxito en el desarrollo de nuestras estrategias de juego.